La Humildad y La Ambición

Escrito por Elisa Marzuca

Sé humilde y ambicioso a la vez.Michael Carroll

Michael Carroll, un practicante budista que lleva la visión de meditación al mundo laboral, en su libro “Awake at Work” describe 35 principios budistas prácticos y uno de ellos es “sé humilde, y ambicioso a la vez”.

Estas dos cualidades puestas juntas (con un “y” en vez de un “o”) puede parecer algo contradictorio, sobre todo dentro del mundo espiritual. ¿No se supone que ser humilde es lo contrario de la ambición? Depende de qué estamos entendiendo por ambición.

En la tradición budista se describen tres emociones aflictivas: la pasión, la agresión y la ignorancia. La pasión en su aspecto sabio es una energía que nos moviliza: queremos lograr algo, queremos movernos en una dirección determinada, cumplir un objetivo. Algo nos apasiona y vamos en busca de ello. En su aspecto confuso, la pasión puede ser ciega: estamos dispuestos a utilizar cualquier medio con tal de lograr nuestros objetivos. Cuando la tradición budista habla de coemergencia, se refiere a que en cualquier momento de nuestras vidas puede surgir la expresión confusa de nuestra mente o la expresión sabia; ambas están disponibles y depende de nosotros cuál de estas manifestaciones elegimos cultivar. Pero eso no significa que la pasión en sí misma sea algo negativo y tampoco significa que ser humilde en sí mismo sea algo positivo. Y justamente por esta razón esta cita es tan interesante. Porque juega con energías opuestas para encontrar un equilibrio.

Es bueno saber a dónde quieres ir, para no terminar en el lugar equivocado. Pero si no eres lo suficientemente humilde para apreciar y respetar el lugar en el que estás, probablemente ya estás perdido.” Michael Carroll

Entonces la ambición, con la energía sabia de la pasión a la base, nos moviliza e invita a dar pasos y tomar acciones. La humildad nos permite darnos cuenta de dónde estamos, nos permite ser conscientes de nuestros límites. Demasiada humildad nos estanca. Por eso necesitamos ambas cualidades en nuestra vida y en nuestra práctica de yoga y meditación.

Con frecuencia en el mundo yóguico y meditativo está sobrevalorada la humildad. Muchas veces el ego se transforma en el enemigo del practicante espiritual y tratamos de alejarnos lo más posible de un ego inflado, arrogante y ambicioso. Pero no nos damos cuenta que eso nos lleva solamente a otra cara del mismo ego: uno que aparenta ser humilde al tratar de restarse importancia, y que se autocritica constantemente sin saber ocupar dignamente su lugar. Este otro extremo es igual de egótico que el primero.

La humildad nos ayuda a reconocer quienes somos y dónde estamos tanto en términos de nuestras capacidades como de nuestros límites. La ambición nos invita a ir más allá y potenciar nuestras capacidades para poder crecer en nuestro camino. No hay porqué tenerle miedo a la ambición si la humildad mantienen nuestros pies bien plantados sobre la tierra.

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